MARI CARMEN LERA CONDE

Querida amiga y compañera Mary Carmen:

No son días fáciles para nosotros, lo sabes.

Desde el dolor que desgarra los corazones de los que te queremos, se une el que siente un pueblo que ha perdido a una gran defensora de sus intereses y de un teatro que se queda mudo y absorto al verse privado de tu eterna sonrisa.
Ni que decir tiene la involucración que tenías en nuestra sociedad, pero sobre todo la entera disposición en ayudar a los que más te necesitaban, dedicándoles parte de tu espacio y de tu vida, y apoyando cualquier iniciativa en la que te fuera solicitada, siempre con la misma excusa de siempre, de que esto era bueno para tu pueblo y para tu gente. Era lo único que te importaba.
Tengo que confesar la independencia ideológica de tus pensamientos, aunque confiaste por entero en un proyecto común ante algo que nos inquietaba: Sahagún. Más bien fruto de la confianza que te aportaban mis ideas y mi amistad, así como las del resto de los compañeros, que la de otro cualquier interés con algún fin partidista. Por esto te estoy profundamente agradecido.
Pero sin duda si hay algo que te producía más satisfacción en esta corta e intensa vida por la que has transitado, ha sido el teatro.
Esa fábrica de historias por las que tantas vidas han pasado a través de ti, hoy le toca contar una de las más hermosas de todas, la tuya, en la que eres la verdadera protagonista y en la que a nosotros nos llena de orgullo que nos eligieras como parte de tu repertorio.
Hoy el telón no se cierra Mari Carmen, ni se cerrará nunca más. Porque has creado una escuela que perdurará en cada generación de este pueblo y en la que estará siempre presente tu alma y tu valor. En la que has escrito versos que jamás se podrá llevar el viento, porque aunque fina sea la arena, la que está mojada con lágrimas, nunca se seca.
Lo importante es el ejemplo de tu vida. La que nos has dejado vivir a tu lado. La que tanto hemos aprendido contigo y la que tanto nos has hecho disfrutar junto a ti. Esa vida de proyectos e ilusiones. De constancia y de trabajo. De sacrificio, fuerza y energía. Esa vida que nosotros continuaremos y en la que en cada paso que demos estarás siempre a nuestro lado. Por el mismo camino y con el mismo destino.
Amiga Mary Carmen, no solo nos queda de ti, tus hijos y tu marido. No solo quedan tu madre, tus hermanos, el resto de tu familia y tus amigos. Nos queda de ti todo aquello que escribiste en cada renglón de esta corta vida. Todo lo que el mundo leerá y verá cada vez que alguien hable de ti. Lo mucho que hiciste por Sahagún, por tu pueblo, y lo tanto que hiciste por los que te queremos.
Nos queda de ti tu enorme sonrisa y tu enorme corazón.
El reloj que el día 12 de Agosto se paró en el tiempo, quedó aturdido y triste el espacio que ocupaste, que fue todo.
Pero hoy tienen que volver a anunciar las campanas una nueva función que necesariamente tiene que comenzar. La de la vida.
Una función en la quede constancia todo aquello que nos enseñaste, lo que nos dejaste….aunque esta vez seremos cada uno de nosotros los que tenemos que coger el rumbo y esperar a merecer esos millones de aplausos que tú ya has recibido y que no son más que el agradecimiento de todo lo mucho que dejamos y construimos.

Querida amiga y compañera, nos sentimos orgullosos de ti.
Nos vemos
Un besazo

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